La definición, sin adornos
Qué hace una consultoría de inteligencia artificial
Una consultoría de inteligencia artificial analiza cómo trabaja una empresa, detecta qué procesos pueden ejecutarse con IA y diseña e implanta los sistemas que lo hacen. El trabajo completo son cinco piezas:
- 01
Diagnóstico. Entender cómo trabajáis de verdad hoy y qué cuesta cada proceso, en horas y en dinero.
- 02
Diseño de la solución. Decidir qué se automatiza, qué se agentiza, qué se integra y qué no merece la pena tocar todavía.
- 03
Construcción e integración. Montarlo y conectarlo con las herramientas que la empresa ya usa.
- 04
Formación del equipo. Que la gente que va a convivir con el sistema sepa usarlo desde el primer día.
- 05
Servicio mensual. Que siga funcionando y actualizado cuando cambie una API, un proceso o el modelo de IA que hay debajo.
La mayoría de consultoras entregan las dos primeras: el diagnóstico y el diseño. Es legítimo y puede valer mucho dinero, pero el último día te vas a casa con un documento. Nosotros entregamos las cinco, y por eso el último día hay algo funcionando.
¿Y qué se automatiza en la práctica? Casi siempre los mismos sitios: facturación y contabilidad (leer facturas, extraer datos, dejarlos listos para el ERP), el traspaso de información entre sistemas (del correo al Excel, del Excel al CRM), la atención de primer nivel (clasificar lo que entra, responder lo que se repite, escalar lo que no), los informes recurrentes, las altas y bajas de clientes, empleados o proveedores, el seguimiento comercial y la gestión documental. Ninguno de esos procesos se automatiza por estar en la lista: se automatiza si en tu empresa se repite mucho, sigue reglas que se pueden escribir y trabaja con información que ya está en algún sistema.
Si quieres saber más, en este artículo lo desarrollamos en detalle: qué procesos automatizar en una empresa.
Reinicia hace las cinco. No porque sea más ambicioso, sino porque las tres últimas son donde se pierden la mayoría de los proyectos de IA: se aprueba un plan, nadie lo integra con las herramientas reales, el equipo no lo usa y a los tres meses la empresa concluye que «la IA no era para nosotros».